Podría vivir sin escribir, pero nunca sin leer. Y eso que al principio no me gustaba tanto, mi hermana fue mi iniciadora, como era tan vaga, ella practicaba eso de dejarme las historias a la mitad y le funciono; copio las estrategias de Sherezade, así que no me quedaba más remedio que buscar el cuento de Andersen, Perrault , o averiguar dónde se habían perdido los cinco esta vez. También influyó que se puso de moda aquello tan manido : todo está en los libros. No podía competir con ella, sino sabia como se hacia la tinta invisible o quien había sido Landrú y en esas infancia lo más cerca de ser una tonta integral era eso, no saber o ignorar... Aun, ahora pienso que cualquier reto, hasta seguir unas instrucciones de la lavadora, sí están escritas, puedo hacerlo. No importa si se trata de plantar café o el dominio de las setas, solo necesito repasar los pasos. ¿ Donde leer? Lo intente en todos los sitios, con más o menos éxito. Era capaz de leer en el metro y sincronizarme como el perro ...
Es un lujo contar con un cuarto propio. Mi deseo es que sea un lugar de encuentro, que sirva para pararme ,descansar, reflexionar ,compartir lecturas, sueños, fantasías, escribir con más disciplina y aprender cosas nuevas.