Alejandra le gustaba recordar una escena de la niñez, vivían en Avellaneda ,en una casa amarilla con un mirador que daba a una angosta placita. Muchas veces, se veía a si misma asomada a la ventana enfrente veía a la misma mujer de largos cabellos, con un camisón de color indefinido y unos ojos viajeros que parecían no detenerse en ninguna parte.
_ ¿Qué haces mirando niña?,le decía su madre, mientras hablaba con la tata en susurros. Esta loca y es peligrosa. Apuntó, la palabra, aunque solo tenía cinco años y desde ese momento su dedicación fue estar en la ventana, observar si llevaba el mismo camisón ,si se balanceaba o parecía canturrear...,Un día le hizo señas y se levantó las faldas tenías unos muslos muy blancos y un pelo rojizo, que era como una llama de fuego y que le daba miedo.
Un día a finales de Enero se oía una algarabía en la calle, su madre la echo de la cocina y se olvidó del mirador ,que era su nave espacial ,donde no sólo viajaba también mantenía una comunicación...
Es un lujo contar con un cuarto propio. Mi deseo es que sea un lugar de encuentro, que sirva para pararme ,descansar, reflexionar ,compartir lecturas, sueños, fantasías, escribir con más disciplina y aprender cosas nuevas.