Una lu z amarilla me atraviesa la pelvis. Mi cuerpo se convulsiona y se estira. Es una concha abierta. Las células epidérmicas emiten sonidos de satisfacción. El pelo se ondula en la nuca. Y el flequillo tapa mi cara. Como una cortina de terciopelo. La respiración se acompaña con un diapasón. Y los tambores africanos nos dan la bienvenida. Mi perla palpita con millones de perlas. Y un estremecimiento telúrico . Me lleva de nuevo al principio.
Es un lujo contar con un cuarto propio. Mi deseo es que sea un lugar de encuentro, que sirva para pararme ,descansar, reflexionar ,compartir lecturas, sueños, fantasías, escribir con más disciplina y aprender cosas nuevas.