Es un lujo contar con un cuarto propio. Mi deseo es que sea un lugar de encuentro, que sirva para pararme ,descansar, reflexionar ,compartir lecturas, sueños, fantasías, escribir con más disciplina y aprender cosas nuevas.

miércoles, 7 de febrero de 2018

La camisa y la felicidad

Es verdad que los cuentos duermen en el inconsciente y que de alguna manera nos alumbran cuando ponemos atención. Y dan en la diana permitiéndonos acceder a su sabiduría. 

Me leía mi padre un cuento en voz alta y solo se que esperaba que llegase a casa y poder disfrutar de ese momento con el. Hoy le he pedido ayuda al Sr Google .

LA CAMISA DEL HOMBRE FELIZ de León Tolstoi:

"En las lejanas tierras del norte, hace mucho tiempo, vivió un zar que enfermó gravemente. Reunió a los mejores médicos de todo el imperio, que le aplicaron todos los remedios que conocían y otros nuevos que inventaron sobre la marcha, pero lejos de mejorar, el estado del zar parecía cada vez peor. Sin embargo fue un trovador quien pronunció: —Yo sé el remedio: la única medicina para vuestros males, Señor. Sólo hay que buscar a un hombre feliz: vestir su camisa es la cura a vuestra enfermedad. Partieron emisarios del zar hacia todos los confines de la tierra, pero encontrar a un hombre feliz no era tarea fácil: aquel que tenía salud echaba en falta el dinero, quien lo poseía, carecía de amor, y quien lo tenía se quejaba de los hijos. Sin embargo, una tarde, los soldados del zar pasaron junto a una pequeña choza en la que un hombre descansaba sentado junto a la lumbre de la chimenea: —¡Qué bella es la vida! Con el trabajo realizado, una salud de hierro y afectuosos amigos y familiares ¿qué más podría pedir? Al enterarse en palacio de que, por fin, habían encontrado un hombre feliz, se extendió la alegría. El hijo mayor del zar ordenó inmediatamente: —Traed prestamente la camisa de ese hombre. ¡Ofrecedle a cambio lo que pida! En medio de una gran algarabía, comenzaron los preparativos para celebrar la inminente recuperación del gobernante. Grande era la impaciencia de la gente por ver volver a los emisarios con la camisa que curaría a su gobernante, mas, cuando por fin llegaron, traían las manos vacías: —¿Dónde está la camisa del hombre feliz? ¡Es necesario que la vista mi padre! —Señor -contestaron apenados los mensajeros-, el hombre feliz no tiene camisa".

La infelicidad la producen las falsas creencias, no las ponemos en duda y las creemos a pies y juntillas como si las llevásemos incorporadas de fábrica .Tengo un amigo que siempre sintió la tristeza de noviembre:" es como si me faltase algo,es como si conectase con lo peor,con lo que no funciona,la naturaleza y el viento me dan la razón,la luz se va acortando y mi nostalgia crece a medida que mi aprensión aumenta y los días me dan la razón" . Nuestra forma de ver el mundo se basa en lo que pensamos que nos falta.Está basado en la carencia. Y nunca dudamos de nosotros mismos y de nuestra percepción. Después añadimos: “Si no soy feliz es culpa mía”…y esto se va complicando. El símil sería como soñar sin saber que estamos soñando... Otros nos dicen:"la felicidad está dentro".Lo escuchamos con extrañeza. Quizás lo comprobamos con el tiempo y podemos concluir: -"Hace un año todo iba bien estaba contenta".. De alguna forma vuelvo a la adolescencia: la isla...Huxley y aquellos pájaros que repetían machaconamente :“¡Atención!”, “¡Aquí y ahora!”. El momento presente como el único espacio temporal que realmente vivimos y eso nos ayuda a ser felices.