Es un lujo contar con un cuarto propio. Mi deseo es que sea un lugar de encuentro, que sirva para pararme ,descansar, reflexionar ,compartir lecturas, sueños, fantasías, escribir con más disciplina y aprender cosas nuevas.

miércoles, 20 de enero de 2010

MI HERMANO HAITIANO


Suenan los tambores, vemos imágenes de muertos, heridos, zombis deambulando hacia ninguna parte, pero en estos momentos más vale estar vivo.

La española, Cristóbal Colon. Busco la Isla en un mapa. El acto en sí
Es tonto, pero me hace pensar, que no estoy con las manos quietas, ya sé localizar el donde.
Mi hermano haitiano ha formado parte de nuestra biografía familiar, sólo tenemos una foto de bebe, es una filmina, en la que aparece con unos ojos que se comen la cámara.
Su madre se llamaba Yolette, vino en unas vacaciones a Madrid. Conoció al rey de la Gran Vía, un guineano, lleno de fuerza, sensualidad, un busca vidas, etc. Se encontraron se enamoraron y paso del Hotel Plaza a una pequeña pensión.

No sabía ni palabra de español, aunque según cuenta mi madre, una de sus primeras frases fue: quiero gambas. La conoció en un ventoso marzo del año 1981, siempre iba muy abrigada, llevaba ropa cara, pero se pasaba las horas sola, siempre esperando...
Como todas las historias por entregas, se quedo en Madrid, sé había caducado el visado de turista, embarazada, malvivió en una pensión de la calle Fuencarral, con miedo a que su familia supiera de ella, tuvo a su niño en un Hospital de Caridad, le dieron el alta, sé fue al piso de mi madre, qué vivía con otras estudiantes. Yolette se arreglaba todas las mañanas, se alisaba el pelo, y se sentaba mirando al infinito.
Al niño lo cuidaban, sin ninguna experiencia entre clase y clase. Intentaron que volviera Haití, hablaron con el embajador, pero temía la vergüenza y se negaba.
Los seis primeros meses de Samuel, se pasaron en un pequeño pueblo, dónde mi tía trabajaba en un hospital cercano, tenían mucho tiempo para compartir, la describen siempre arreglada, vestía al niño de colores increíbles y luego lo dejaba estar en la cuna. No hablaba mucho, a veces, contaba:
El budu es cosa de las películas. Aunque cuando se sintió abandonada, repetía aquello de: Aunque se vaya muy lejos...le va a llegar

A últimos del año 82, volvió a Madrid trabajaba en la calle, mí familia se seguía llevando a Samuel, siempre que podían, era un niño despierto, casi siempre con zapatos más pequeños, era una especie de juguete, en el que se volcaban... Yolette les plantea que se queden con el niño.- No puedo…; Seguía sin hablar español.
Reciben una llamada de parte de yolette, era una china de su pensión. Quiso hablar con ustedes, repetía que Samuel tenía que quedarse en España, pero la habían deportado vuelta Haití...
Quedaron muchos momentos, anécdotas, una habitación de color azul, mucha ropa de bebe y una cuna que luego fue mía. Pasaron los años, llamadas a familiares, el intento de localizarla en Puerto Principe, Montreal y el silencio...

Haití era una finca privada de dictadores como François Duvalier (Papá Doc) y su hijo Jean-Claude (Baby Doc).Desde 1986, en que se produjo la gran insurrección popular. Leslie François Manegat, el general Namphy, Prosper Avril, Erthe Pascal Bouillot, Jean-Bertrand Aristide y René Preval muchos inquilinos en ese palacio blanco, que ya no existe.
El terremoto no solo ha significado muerte, destrucción, hambre, infortunio, etc.Lleva escrito en palabras grandes: DESESPERANZA, CATASTROFE, MISERIA


Un país acostumbrado a sobrevivir con la ayuda humanitaria de Naciones Unidas siempre insuficiente. Un paisaje Antillano de novela, de barcos exótico, de hombres y mujeres elegantes, en su porte y movimiento.
La comunidad internacional tiene ahora una buena ocasión no solo de demostrar su solidaridad inmediata sino también de acometer un trabajo continuado .Todos podemos y queremos aportar en esa tragedia colectiva,
Las redes sociales se mueven, leo en twiter: el minuto a minuto de voluntarios que están ahí… Vemos imágenes que nunca podremos olvidar
S
Sueño con Samuel, vamos los dos muy juntos, somos muy pequeños, los adultos llevan mascaras, Buscamos comida, nos empujan y nos sentimos perdidos, Me aprieta la mano muy fuerte y de pronto ya no tengo miedo.

Mi madre repite: el loa protector de Yolette era de Guinea Ecuatorial. Me despierto