Es un lujo contar con un cuarto propio. Mi deseo es que sea un lugar de encuentro, que sirva para pararme ,descansar, reflexionar ,compartir lecturas, sueños, fantasías, escribir con más disciplina y aprender cosas nuevas.

miércoles, 4 de enero de 2017

TERAPEUTAS


 



                                      





Empecé las prácticas hace muchos años. Esperábamos que todo cambiase. Se atisbaban las primeras pinceladas de modernidad, pero lo gris seguía siendo cotidiano, en la gente, en los sitios, en los bares, en la ropa y en el miedo. 

Su despacho estaba enfrente de un parque, era el único edificio de pisos, ya que los chalecitos minúsculos que lo rodeaban nos retrotraían a la nostalgia de otra época.

Me gustaba como me recibía por las mañanas, me sentía tan bien que es a la única persona a la que le he hecho  un café sin habérmelo pedido.

Me enseño a corregir cuestionarios de personalidad, poner la plantilla contar los aciertos y tuve que dar los primeros resultados .Aprendí a decir lo bonito lo primero, a veces, las frases eran abstractas, cómo si estuviese leyendo los papelitos de las galletas de la fortuna.

Me gustaban las tareas de las primeras sesiones:

 -Me traes un resumen de tu vida. No lo pienses, ni qué vas a poner,  ni por donde vas a empezar, déjate llevar...lo leeremos en la próxima sesión. Ah, se me olvidaba, puedes buscar cuatro fotos que te gusten mucho.

Han pasado muchos años y sigo utilizando las tareas fijas de las primeras sesiones. No hay nada más precioso que la inmersión de quienes fuimos y lo que somos. Sin olvidar la mochila de esas fotos que constituyen nuestra identidad.

Esos toques terapéuticos: ¿se aprenden?.....forman parte de la creatividad, de la experiencia, de la casualidad, etc.

 La formación ayuda, pero al igual que las recetas de cocina se hacen propias y pones tu sello. Algo parecido pasa en la terapia. Seguro que Freud, Jung, Lou Andrea Salomé o Yalom, utilizaban otras cosas que no tenían que ver con los principios aprendidos y eso formaba parte de sus ingredientes secretos: se interesaban, filosofaban y consolaban. ¿Acaso todo ello no forma parte de la curación?