Es un lujo contar con un cuarto propio. Mi deseo es que sea un lugar de encuentro, que sirva para pararme ,descansar, reflexionar ,compartir lecturas, sueños, fantasías, escribir con más disciplina y aprender cosas nuevas.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Gustavo Adolfo Bécquer- Mujeres


SECUELAS ROMÁTICAS II


Copiábamos sus rimas y las sentíamos como propias....
-Mira lo que me ha puesto - ¡Es precioso! .Decíamos las dos bostezando en un amago de suspiro. En las primeras cartitas con frases. Poníamos una palabra aquí otra allá y las hacíamos nuestras.
María era más pequeña que yo y seguía con las leyendas....nos miraba por encima del hombro, pertenecía a otro club, el del misterio, el de paisajes desapacibles, manos trémulas que te decían ven y te llevaban al fondo del lago. Ondinas que vivían en las fuentes y en los ríos. Estatuas que tomaban forma para enamorar y se convertían en frío mármol para besar. También hay que decir que su retrato contribuía a una devoción generosa por nuestra parte, el pelo, los ojos y el aire bohemio y melancólico. Parece ser que Bécquer fue muy desgraciado en el amor; si pudiésemos hablar con todas las mujeres que tuvieron mayor relación con Gustavo Adolfo, ¿qué nos contarían? Acaso sería importante para explicar una vida. Creo que hay muchos estudios sobre este aspecto, qué mujer le influyo en las rimas, qué otra en las criticas periodísticas, o en su leyendas más preciadas. Sin embargo, soy de la opinión que en la escritura vertemos sentimientos, ideas, emociones, etc. En ese acto, se cocina con muchos ingredientes, que forman un todo. La protagonista con mayúscula muestra aspectos de todas ellas. Y siendo como cada una fue, todas ellas asumieron un papel en su vida y en su poesía. Bécquer se había enamorado platónica y apasionadamente, de la más hermosa, la más coqueta y seductora...la que hoy nos parece la más becqueriana de todas las mujeres que pasaron por su vida: Julia Espín. La descripción de dos jóvenes abanicándose en un balcón y la mirada del poeta en el rostro celestial de una de ellas, queda recogido por su amigo Julio Nombela y desde ese momento vivió una pasión arrolladora pero ella lo trato con desdén y altivez. El se convirtió en el más fiel sabueso y fueron sus amigos los que intervinieron y le ayudaron a darse cuenta...a desengañarse, a sumirse en las tinieblas y aceptar el hecho. Pero Julia siempre lo trataría con desdén. Parece ser que este fue el momento en que escribió las rimas ,donde nos deleita con el ensueño, el amor imposible, el mínimo gesto por parte de su musa lo lleva a las cumbres y también la interpretación de cualquier desaire lo hace sumirse en las hieles y en los infiernos. La muerte de amor podía ser un hecho más literal: una simple mirada de la amada la podía provocar como en el amor cortés; en él, los deseos de muerte suponían la aceptación de que la muerte podía liberar al amante de los sufrimientos causados por el amor no correspondido.

“Yo soy un sueño, un imposible,
vacío fantasma de niebla y luz,
soy incorpórea, intangible;
no puedo amarte” “oh, ven; ven tú”.
Contrapone a esa mujer bella, inaccesible y siempre buena; Con esa otra, mala, demonio, que te lleva a la perdición y a la muerte.


Se casó con Casta Esteban, el 19 de Mayo de 1861. Sin apenas noviazgo, este gesto romántico es interpretado, como resignación por unos o el deseo de hallar en ella un refugio sereno por otros. Del matrimonio nacieron tres hijos y se produjo además una ruptura en la que se cree que fue infiel al poeta y casi termina en duelo en la plaza del pueblo. Al día siguiente Gustavo se separaba de su mujer, llevándose a sus dos hijos, de tres y cinco años, a un caserón, sin casi otros muebles que las camas. Hay otras versiones: el matrimonio Bécquer se ha resentido por Valeriano. Gustavo es arrastrado por su hermano hacia sus correrías artísticas, de las que ella queda excluida para atender a sus dos hijos. Casta acaba por odiar a su cuñado. Y para atraerse de nuevo a Gustavo acude al más desdichado de los trucos, darle celos. Años más tarde retoman de nuevo la relación. Y una vez muerto su hermano regresó Casta al hogar y ese mismo año fallecía el poeta. Casta se casa y se vuelve a quedar viuda. Pasó muchos infortunios, indiferencia, ingratitud y dolor. Y, en un último y sorprendente esfuerzo para librarse de la miseria: la publicación Mi primer ensayo. Declara sacarlo «a fuerza de inmensos sacrificios, privándome hasta de lo más preciso de la vida para atender a los gastos de su impresión», y confiesa que «cansada de luchar contra mi destino,... se me ocurrió escribir estas mal trazadas líneas como último recurso para defenderme de la miseria y el hambre». Este ensayo, ha sido descrito como librito, engendro, copia, etc. El libro no sirvió de mucho. para Heliodoro Carpintero «carece de mérito literario; pero, en cambio, posee un gran valor documental. Rendida y vencida muere en Madrid, quince años después del poeta cuya obra comenzaba a tener cierta fama. La figura de Casta es denostada y criticada por sus coetáneos y sus más íntimos
La investigación de la vida de Bécquer sigue despertando interés y está en sus comienzos-




Para el poeta el amor no es una ficción,”... Mi memoria clasifica revueltos nombres y fechas de mujeres y días que han muerto o han pasado, con los días y mujeres que no han existido sino en mi mente”